Experimentación con animales

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Cuando se habla de experimentación con animales, solemos asociarla con los ratoncitos blancos de laboratorio en la lucha contra enfermedades tales como el cáncer o el SIDA. Tal asociación no es sino producto de la maquinaria propagandística. Millones de animales anualmente experimentan un terrible sufrimiento en los laboratorios, pero esta cuestión es abordada habitualmente de manera demagógica por los gobiernos y las empresas que realizan dichos experimentos, dando a entender que los ciudadanos deben elegir entre la vida de su hijo y la vida de un conejo.
PACMA

La experimentación animal en cifras
Especies víctimas de la experimentación
Ámbitos en los que se emplea la experimentación animal
Pruebas de productos de consumo
Investigaciones militares
Investigación biomédica
Educación y formación
Métodos alternativos a la experimentación animal
Cuestionamiento ético
Propuestas

La experimentación animal en cifras

Investigaciones recientes sugieren que más de 115 millones de vertebrados (más de 12 millones de ellos en la UE) podrían ser usados anualmente en experimentación en todo el mundo. Se estima que los diez países que más usan animales en experimentos son Estados Unidos, Japón, China, Australia, Francia, Canadá, Reino Unido, Alemania, Taiwán y Brasil (Tomado de la web oficial de la European Coalition to End Animal Experiments (ECEAE).

En España, según las estadísticas, cientos de miles de animales mueren cada año en experimentos tras días, semanas, meses o incluso años de sufrimiento. Su número ha aumentado más de un 51% desde el año 2005, llegando a 1,4 millones en 2010.

Especies víctimas de la experimentación

Las especies más utilizadas son ratones (se calcula que muere uno por minuto), pero también conejos, ratas, cobayas, cerdos, ovejas, cabras, perros, gatos y primates, así como aves, anfibios y peces. En general, los roedores y conejos son los más empleados por su facilidad de manejo y reproducción, y por su bajo coste de mantenimiento. En el caso de los países de la UE, la legislación obliga a que todos estos individuos procedan de centros oficiales de cría, donde son reproducidos expresamente para la investigación. En otras zonas, sin embargo, pueden ser incluso animales vagabundos y abandonados o animales salvajes capturados de la naturaleza.

 

Ámbitos en los que se emplea la experimentación animal

De los millones de animales sacrificados en laboratorios cada año, sólo un pequeño porcentaje de ellos se destina a la investigación con fines médicos. El resto son utilizados en pruebas armamentísticas y militares, en las prácticas docentes o para probar o desarrollar un sinfín de nuevos ingredientes y productos. Así, los experimentos llevados a cabo en animales pueden incluirse en cuatro grandes categorías:

Pruebas de productos de consumo
Uno de los pilares de esta “era del consumo” es la novedad. Para satisfacer esta demanda, el mercado incentiva el lanzamiento, cada año, de nuevos productos, que han de ser probado en los ojos, la piel, los intestinos y los pulmones de animales, cuyo único delito para ser sometidos a semejante tortura es ser fisiológicamente parecidos a nosotros. Es decir, entre otras cosas, sufren como nosotros.

Cientos de miles de animales en todo el mundo son actualmente víctimas crueles sufrimientos, intensos dolores y muerte agónica con el único fin de ensayar una gran variedad de nuevos productos de mercado y sus ingredientes, tales como aditivos alimentarios y farmacéuticos, químicos industriales, agroquímicos, pinturas, anticongelantes de motor, productos de limpieza, cosméticos, tabaco, comida para mascotas… Las pruebas en las que son utilizados incluyen, entre otros, ensayos de toxicidad, sensibilización cutánea e irritación ocular. Son obligados, por ejemplo, a la ingestión forzosa de jabones, cremas, dentífricos o espumas de afeitar, o a la inhalación de lacas y aerosoles. Otra de las pruebas habitualmente empleadas es el test de Draize, en la se testa el efecto que un producto cualquiera (champú, máscara de pestañas, etc.) causa en la córnea. Para ello se utilizan conejos, a los que se inmoviliza, pues tienen la “ventaja” de que no parpadean como nosotros y no se lo pueden quitar, llegando a provocarles una dolorosísima ceguera. Los individuos sometidos a esta prueba llegan, en ocasiones, a romperse la columna al tratar de escapar del cepo que les aprisiona. El test Draize no solo es cruel e innecesario, también es, por otra parte, poco fidedigno, ya que presenta problemas de reproducibilidad, validez, fiabilidad y consistencia.

Al contrario que en el caso de los medicamentos o los pesticidas, por ejemplo, la legislación de la mayoría de países no exige pruebas en animales para este tipo de productos, por lo que las compañías que los fabrican no tienen excusas para seguir haciendo experimentación animal. Grandes corporaciones como Unilever, Procter & Gamble, Colgate-Palmolive, Johnson&Johnson y Reckitt Benckiser están entre las principales empresas que experimentan: todas realizan o encargan test en animales en algún punto de la producción. Si no quieres apoyar a estas empresas, puedes consultar el listado de marcas y productos que realizan experimentación en el siguiente enlace: http://www.animanaturalis.org/922. En el siguiente listado (http://www.animanaturalis.org/1268), por el contrario, se pueden consultar las listas de empresa cuyos productos NO están testados en animales.

Afortunadamente, a partir del 11 de marzo de 2013 quedarán prohibidas en toda la Unión Europea tanto la experimentación animal en cosméticos como la comercialización de nuevos productos (o sus ingredientes) que hayan sido testados en animales . Sin embargo, en otras naciones como China estas pruebas en animales son exigidas por ley. Esto ha obligado a varias compañías del sector, que ya habían dejado de experimentar en animales, a volver a hacerlo para poder comercializar sus productos en ese país.

Investigaciones militares
Si en la industria civil y la investigación científico-médica es a veces difícil cuantificar el número de animales utilizados, así como documentar su sufrimiento y las pruebas a que son sometidos, en este campo, donde predomina el más absoluto secretismo, se hace difícil siquiera imaginarlo. Son conocidos, no obstante, los experimentos con primates sometidos a radiaciones, a los que, agonizantes, aún se les castigaba con fuertes descargas eléctricas si no conseguían mantener el equilibrio (Singer 1999: 61ss). Otras pruebas consisten en exponerlos a gases venenosos, provocarles enfermedades por descompresión y producirles heridas de explosiones y quemaduras para evaluar nuevas armas. El uso de animales en pruebas armamentísticas y de la industria militar supone en nuestro país hasta 1/3 del total de los individuos usados en experimentación. En 2009 se usaron medio millón de animales, solo en España, para aprender a matar, siendo sus principales víctimas caballos, delfines, monos, perros, cerdos…

Investigación biomédica
Históricamente se ha sobrevalorado el papel de los experimentos con animales en el progreso médico. Hay que señalar que dentro de la investigación científico-médica el número de experimentos redundantes, innecesarios y realizados solo con vistas a recibir una adecuada financiación es posiblemente muy alto. Cabría preguntarse —sin entrar aún en cuestiones éticas— qué sentido tiene realizar estudios de drogadicción en elefantes, por ejemplo (como en una serie de experimentos realizados en la Universidad de Cornell en 1975). También, hay que considerar que la fisiología de los animales usados en la experimentación, si bien parecida, no es idéntica a la nuestra, por lo que los experimentos con animales resultan poco fiables.

Una de las pruebas más comunes, por ejemplo, en el ensayo de nuevos fármacos es el test de toxicidad o Dosis Letal 50 (DL50). Esta prueba es obligatoriamente y únicamente probada en animales. Es un indicador general de la toxicidad aguda de un principio activo, y consiste en determinar la dosis de dicha sustancia que provoca la muerte de la mitad de los animales en los que se realiza el ensayo, a fin de poder extrapolar la seguridad para su uso en humanos.

Extrapolar los resultados de una especie a otra es peligroso y puede conllevar graves errores, pues numerosas sustancias tienen efectos muy diferentes, e incluso contrarios, en ciertas especies animales respecto al hombre (el ácido acetil salicílico, por ejemplo, resulta mortal para los gatos). Anualmente se tienen que retirar del mercado cientos de medicamentos -previamente probados en animales y considerados seguros- por haber provocado reacciones adversas en los pacientes. Uno de los ejemplos más notables fue el de la talidomida, probada exhaustivamente en hembras preñadas (perras, ratas, monas, hámsters y gallinas) sin consecuencia alguna en los fetos. Tras su comercialización, miles de niños nacieron con terribles deformidades en todo el mundo. Por otra parte, si nos hubiéramos contentado con el resultado de la acción de ciertos fármacos en otras especies, no nos podríamos haber beneficiado de la penicilina, por ejemplo, extremadamente tóxica en cobayas. Otra prueba de las diferencias de nuestra especie con otros animales son los estudios realizados en simios para valorar la toxicidad del aceite de colza adulterado en los años 80. A pesar de que dicho aceite provocó la muerte de 1.100 personas y la intoxicación de otras 60.000, no se encontraron indicios de toxicidad en los monos a los que se les suministró dicha sustancia.

Mención aparte merece la manipulación genética para la creación de animales transgénicos. Es el campo más creciente en la experimentación animal, y su fin es crear individuos-modelo con ciertas mutaciones, inmunodeficiencias o predisposición a desarrollar patologías como el cáncer, Alzheimer y Parkinson, entre otras, a fin de estudiar los mecanismos de desarrollo de dichas enfermedades y probar en ellos nuevas terapias. Se pueden “crear” cientos de animales hasta conseguir un individuo transgénico con las características deseadas, y algunos de ellos sufren efectos inesperados graves, incluso mortales, como el desarrollo de tumores, defectos cerebrales, deformidades… provocándoles un intenso sufrimiento.

Defender la experimentación con animales como único medio capaz desarrollar determinados medicamentos es un gran error. Por una parte, se han conseguido multitud de avances médicos ajenos a la experimentación animal, y por otro, si se invirtiesen la gran cantidad de recursos que ahora se destinan a experimentar con animales en métodos alternativos quizás dispondríamos ya de muchas otras terapias y fármacos eficaces.

Hay que resaltar que en Febrero de 2013 se ha aprobado un nuevo decreto (RD 53/ 2013) que modifica la normativa que regula la experimentación en animales en España . El cambio de la ley actual está motivado por la nueva legislación europea en materia de protección animal, y obligaría a los investigadores a buscar fórmulas alternativas a la experimentación en animales, aunque permitiría esta práctica en caso de “no existir alternativas”. Además, aunque afortunadamente nunca se ha llegado a experimentar con grandes simios en nuestro país, el nuevo proyecto de ley prohibirá que en un futuro se pueda experimentar con chimpancés, gorilas y orangutanes. Sin embargo, esta ley es claramente insuficiente. Aunque reducir en grado y número los experimentos pueda considerarse positivo, todo el esfuerzo será en vano si no se implementan métodos alternativos que eviten la matanza de miles de animales al año.

Educación y formación
Los animales también son empleados como modelo experimental para la enseñanza práctica de distintas asignaturas en Ciencias Biomédicas: Biología, Medicina, Veterinaria, Farmacia… Su uso se fundamenta en que los estudiantes puedan presenciar in vivo la anatomía y los fenómenos fisiológicos que son explicados en las clases teóricas, siendo, en la en la mayoría de los casos, prácticas muy cruentas. En los últimos años los avances en informática y tecnología de la imagen han permitido desarrollar numerosos métodos alternativos en los que el uso de animales es completamente innecesario, tales como modelos, maniquíes y simuladores mecánicos, películas y vídeos, simulaciones de ordenador y sistemas de realidad virtual, ensayos in vitro con líneas celulares…. Se han realizado diversos estudios comparativos de la eficacia de los métodos alternativos con los métodos tradicionales y se ha observado que en ninguno de los casos el uso de modelos alternativos disminuye el aprendizaje de los estudiantes e incluso puede llegar a aumentar (Citas 1, 2). De hecho, varias de las más importantes universidades del mundo, incluyendo Harvard, Yale y Stanford han sustituido la utilización de animales vivos en fisiología, farmacología y entrenamiento quirúrgico por innovadores métodos de aprendizaje sin animales: observación directa de cirugía sobre pacientes humanos, simuladores de pacientes, utilización de cadáveres donados, sofisticados programas de ordenador, muñecos o modelos especiales para aprendizaje, etc.

Desde PACMA defendemos el derecho a objetar a los experimentos con animales en todo el tramo educativo, con carácter previo a la prohibición de dichos experimentos. Creemos firmemente que se debe promover el uso y desarrollo de tecnologías para estudiantes que no provoquen la muerte ni el sufrimiento a animales.

Métodos alternativos a la experimentación animal

Afortunadamente, con la revolución tecnológica, cada día se están desarrollando nuevos métodos de investigación más éticos y fiables, empleados ya por numerosas empresas, organizaciones y laboratorios de todo el mundo.

El Partido Animalista apuesta por el fomento de la inversión económica y científica para el desarrollo y validación de nuevos métodos alternativos de experimentación, trabajo del que se encarga el Centro Europeo de Validación de Métodos Alternativos (CEVMA), para su posterior validación por los consejos reguladores de los diferentes estados. Estas técnicas de experimentación sin animales, además de en el uso modelos matemáticos e informáticos de predicción algorítmica o de organismos inferiores no protegidos (bacterias, hongos, protozoos), se basan fundamentalmente en:

– Cultivos in vitro de células, tejidos y órganos obtenidos de cadáveres, biopsias y cirugía plástica, que son utilizados para buscar sustancias y producir y probar diversos productos farmacéuticos como vacunas, antibióticos y proteínas terapéuticas.
– Estudios comparativos de población, que permiten descubrir patrones comunes en la afección de enfermedades o trastornos para permitir su prevención.
– Estudios epidemiológicos, que han llevado a descubrir, por ejemplo, la relación entre el hábito de fumar y el cáncer, y han demostrado el mecanismo de transmisión del SIDA y otras enfermedades infecciosas.
– Investigación clínica: los ensayos con voluntarios humanos (en muchos casos afectados ya por alguna enfermedad ante la cual quieren ayudar a encontrar una cura que beneficie a todos) han servido para aislar, por ejemplo, anormalidades en el cerebro de pacientes con esquizofrenia u otros desórdenes mentales.

También existen ya una gran cantidad de métodos alternativos patentados con muy diversas aplicaciones, como:

– Test de difusión de agarosa: evalúa la toxicidad de plásticos y otros materiales sintéticos.
– Modelos matemáticos e informáticos: predicen la capacidad de irritación desustancias según sus propiedades físicas y estructurales.
– EpiDerm: estudios de irritación dérmica y absorción cutánea e investigación dermatológica básica en cultivo de tejido.
– EpiOcular: cultivo de tejido que reproduce las características de la córnea ocular.
– Epipack: utiliza capas de células humanas clonadas para predecir la reacción aun irritante dérmico.
– Ensayo del rojo neutro: mediante ordenador se analiza la absorción del tinte rojo neutro por células humanas, medida que correlaciona la toxicidad.
– Ensayo de conducción transepitelial: estima el potencial irritante desustancias.
– Corrositex: evalúa la corrosividad o causticidad de compuestos.
– Eytex: utiliza proteínas de judía para mimetizar la reacción de la córnea.
– Skintex: la pulpa de calabaza simula la reacción de la piel humana.
– Testskin: se usa un cultivo de piel humana para medir la irritación.
– TOPKAT: software que mide la toxicidad, mutagenicidad, carcinogenicidad y teratogenicidad.
– Test de Ames: test para detectar carcinógenos gracias a un cultivo de Salmonella typhimurium

En la actualidad existe un proyecto de investigación en marcha que desarrollará microchips transparentes de silicona que contienen tejido vivo humano y bombas para replicar las funciones de los órganos , ofreciendo resultados más rápidos, rentables y precisos para las pruebas de enfermedades, toxinas y fármacos. Este proyecto de “órganos en chip” no sólo es una gran promesa para la comunidad científica sino también para todas las personas y organizaciones que deseamos el fin de la experimentación con animales.

Cuestionamiento ético

Es indudable que el avance científico reporta grandes beneficios para los seres humanos, pero este avance tiene ciertos límites. Por ejemplo, la mayor parte de la sociedad no justificaría que se experimentara con humanos en contra de su voluntad, aunque esto supusiera grandes avances en la búsqueda de vacunas y terapias para paliar enfermedades. Hay una película, El Jardinero Fiel (The Constant Gardener, Fernando Meirelles 2005), que presenta una supuesta compañía farmacéutica que lleva a cabo experimentos entre los más pobres de África. Contemplamos esa posibilidad y la rechazamos horrorizados. Sin duda, de aceptarlos, los beneficios de esa pseudo-investigación éticamente enferma serían mayores que si el experimento se hubiera realizado con cobayas. Pero lo condenamos y no queremos beneficiarnos de esos avances abyectos. De la misma manera, cada vez más voces críticas se suman condenando los experimentos con animales, incluso los científico-médicos. Voces que dejan de lado el pragmatismo para centrarse en la ética. Una ética que proclama que los animales son seres sintientes y tienen derecho a vivir sus vidas en libertad sin ser torturados para nuestro beneficio.

En este sentido, Francisco Garrido, profesor de Bioética en la Universidad de Jaén, afirma que “la experimentación en animales, además de científicamente poco fiable, es éticamente inaceptable”, y asegura que su prohibición no plantearía problemas científicos ni económicos.

La experimentación animal afirma que los animales utilizados en los ensayos son lo suficientemente parecidos a nosotros como para poder extrapolar a la especie humana los resultados de los experimentos a los que son sometidos. Si son tan parecidos a nosotros, por justicia merecen entonces la misma consideración que nosotros y deberían ser protegidos como nuestros iguales.

En conclusión, deberíamos plantearnos seriamente la siguiente pregunta: ¿por qué debemos seguir sacrificando vidas de animales cuando utilizar alternativas no es sólo posible, sino que constituye un imperativo moral?

Propuestas

Es difícil imaginar cuándo llegará el día en que no haya un solo laboratorio con animales. Mientras tanto, es necesario que haya comités de ética en cada uno de ellos y que en esos comités se escuche la voz del movimiento animalista. Es vital, por ejemplo, que se deniegue el permiso para efectuar ensayos repetitivos, obsoletos e innecesarios desde el punto de vista del avance del conocimiento. Para ello, habría que exigir la creación e implementación de protocolos y estudios previos, así como favorecer la disponibilidad y el intercambio de información entre centros de investigación y universidades. Hay que reducir imperativamente el número de animales usados en los laboratorios y potenciar, mientras tanto, la investigación en métodos alternativos y el uso de los ya disponibles. Se salvarían así de las garras del laboratorio miles de individuos cada año, miles de individuos irrepetibles, con su única vida que vivir en la Tierra.

1. Dewhurst DG, Hardcastle J, Hardcastle PT y Stuart E (1994) Comparison of a computer simulation program with a traditional laboratory practical class for teaching the principles of intestinal absorption. Advances in Physiology Education 267:S95-103
2. Leathard HL y Dewhurst DG (1995) Comparison of the cost-effectiveness of a computer assisted learning program with a tutored demonstration to teach intestinal motility to medical students. Association for Learning Technology 3:118-25

pacma.es

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